La novela del escritor almeriense es una historia de amor materno, memoria, dignidad y resistencia frente a la España rota de la posguerra
Belén Rivera Gutiérrez
Miércoles 23 de septiembre de 2026 - 10:00

Pasadas varias semanas desde la lectura de «Ana no», cuesta desprenderse del dolor que provoca esta novela y de la profunda admiración que despierta la escritura de Agustín Gómez Arcos. Hay libros que se leen y se cierran. Otros, como este, permanecen abiertos mucho después de haber llegado a la última página.

Agustín Gómez Arcos (Almería, 1933-París, 1998) fue dramaturgo, novelista y escritor español, aunque buena parte de su obra fue escrita y publicada en Francia. En sus inicios destacó en el teatro, llegando a ganar en dos ocasiones el Premio Nacional Lope de Vega, pero la censura franquista prohibió o mutiló varios de sus textos. Ese choque con la dictadura lo empujó al exilio, primero a Londres y después a Francia, donde desarrolló una carrera literaria sólida, reconocida y profundamente comprometida.

Ana Paucha, una mujer frente al derrumbe
«Ana no» cuenta la historia de Ana Paucha, una mujer de mar, sencilla y familiar, de esas que sostienen la vida sin hacer ruido. En otro tiempo fue Anita, como la barca que construyeron los Paucha: símbolo de alegría, regreso y hogar.

Pero llegó la guerra, la maldita guerra, y le arrebató al marido y a sus dos hijos mayores. Solo le queda un hijo menor, encarcelado desde hace años en una prisión del norte de España. A sus 75 años, con la muerte ya muy cerca, Ana prepara un pan de aceite con un cuidado casi sagrado, abandona su casa y emprende un viaje a pie para verlo por última vez.

En ese camino se encuentra con un país roto y dividido, donde la violencia, la injusticia y la miseria campan a sus anchas. Pero también aparecen un guitarrista ciego, una perra sarnosa y un circo: pequeños destellos de humanidad en mitad del derrumbe.

Memoria, amor y dignidad
Gómez Arcos dijo que «Ana no» era un libro «de esperanza, de rebeldía y de amor». Y lo es. Pero también es mucho más: es la resistencia silenciosa que encierra el amor materno, la dignidad frente a la opresión, el valor de la enseñanza y la necesidad urgente de reparar el dolor de la pérdida a través de la memoria.

Anita, Ana Paucha, Ana no.

Un viaje desolador, envuelto en una belleza sobrecogedora. Una novela inmensa y emotiva que merece ser leída.

Por favor, lean «Ana no».

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